La reina disfrazada
Cuando la Federación de Comercio invade Naboo, Qui-Gon y Obi-Wan rescatan a la reina Amidala. La huida a Coruscant termina con una parada forzada en Tatooine, y es ahí, vestida de doncella, donde Padmé conoce a un niño esclavizado llamado Anakin. Él le pregunta si es un ángel.
En el Senado, se da cuenta de que la burocracia no va a salvar a su pueblo y, aconsejada por el senador Palpatine, pide la destitución del canciller Valorum. Después vuelve a casa sin que los Jedi tengan un plan mejor. Frente al jefe Nass, de los gungan, revela que la verdadera reina es ella, no la mujer del manto y el maquillaje, y se arrodilla para pedir ayuda. Es un gesto raro para una monarca de Naboo, y funciona: los gungan aceptan contener al ejército de droides en el campo mientras ella dirige en persona la toma del palacio. La doble Sabé distrae a los enemigos mientras la verdadera reina somete al virrey Nute Gunray.